
“Por una brillante y milenaria tradición, la cerámica conserva el poder de la renovación, a partir de los mismos supuestos: manos, barro y fuego. Por ser además una de las primeras prolongaciones del cuerpo humano, un cuenco más duro y resistente que el de la mano, la cerámica constituye uno de los hallazgos esenciales, unido a los pasos iniciales de ese homo faber que comenzó a prolongarse a sí mismo, hasta tomar la dimensión del universo.
En esta tarea asombrosa, la cerámica nunca ha dejado de estar presente. Ahora con dos grandes variantes, a veces cruzadas o paralelas en algunos artistas. La que se queda alrededor del hombre, en un cerco familiar y utilitario; y la que se desprende de todo uso y se reúne con las artes plásticas en una suerte de autonomía de propósitos fijada por principio.
Las obras de Gisela Tello me han hecho pensar en una opción sutil. Es posible permanecer en los ámbitos más cercanos y cotidianos, sin recurrir al uso obvio. Las piezas de Gisela Tello tienen ese requisito de necesidad que las puede distinguir de las búsquedas formales. No son vasijas, jarras o recipientes, pero en su piel se adivinan los siglos infiltrados en el barro y el fuego, por tantas culturas, alrededor de tantas vidas y pueblos. Tienen por ello la dignidad de las cosas simples y cercanas, cuya presencia se acepta de inmediato, como un canto.
Eso precisamente. Un canto con variaciones sobre el tema infinito y recurrente, que variando nos recuerda que nunca deja de ser el mismo. Así las piezas se desarrollan a partir de las formas curvas, que se expanden como planetas o se alargan como formas constructivas de naturalezas no descubiertas. Cada una varía por la forma y por la sugerencia textural de los óxidos y esmaltes, que constituyen por su parte una voz adicional en las alternativas creadoras. Las diferentes posibilidades se organizan como secuencias y movimientos. Y la obra progresa dentro de la obra, cada vez más vasta, sin dejar de ser sencilla. Es la línea de la invención más desconcertante: a partir de lo establecido y sin alejarse.
El ejercicio sobrio del oficio adquiere de esta manera un momento especial en Gisela Tello. Sus piezas son hermosas y cautivadoras. Pero no es lo más importante de su aporte. En realidad nos sentimos también impresionados por la implantación física de estas formas que poco a poco requieren algo más que admiración, una forma de respeto. Tal es, pienso, el influjo de la dignidad que conservan estas obras como el secreto mejor guardado. Cómo el crear Variaciones sobre lo Permanente.”
Roberto Guevara
“By a brilliant and age-old tradition, ceramics retain the power of renewal, starting with the same assumptions: hands, clay, and fire. Being also one of the first extensions of the human body, a bowl that is harder and more resistant than that of the hand, ceramics constitute one of the essential findings, linked to the initial steps of that homo faber who began to extend himself, until taking the dimension of the universe.
In this astonishing task, ceramics have never ceased to be present. Now with two major variants, sometimes crossed or parallel in some artists. The one that stays around man, in a familiar and utilitarian circle; and the one that breaks free from all use and joins with the plastic arts in a sort of autonomy of purposes set by principle.
The works of Gisela Tello have made me think of a subtle option. It is possible to remain in the most intimate and everyday realms without resorting to obvious use. The pieces by Gisela Tello have that requirement of necessity that can distinguish them from formal searches. They are not vases, jugs, or containers, but in their skin, one can guess the centuries infiltrated in the clay and fire, by so many cultures, around so many lives and towns. They thus have the dignity of simple and close things, whose presence is immediately accepted, like a chant.
Precisely that. A chant with variations on the infinite and recurring theme, which by varying reminds us that it never ceases to be the same. Thus, the pieces develop from curved shapes that expand like planets or elongate like constructive forms of undiscovered natures. Each one varies in form and by the textural suggestion of oxides and enamels, which in turn constitute an additional voice in creative alternatives. The different possibilities are organized as sequences and movements. And the work progresses within the work, ever more vast, without ceasing to be simple. It is the line of invention most disconcerting: starting from the established and without distancing.
The sober exercise of the craft thus acquires a special moment in Gisela Tello. Her pieces are beautiful and captivating. But that is not the most important of her contributions. In fact, we are also impressed by the physical implantation of these forms which gradually require something more than admiration, a form of respect. Such is, I think, the influence of the dignity that these works retain as the best-kept secret. How to create Variations on the Permanent”
Roberto Guevara