
Ariel Jiménez Entrevista a Gisela Tello
¿Qué es lo más importante para ti en la cerámica?
Las posibilidades del material y las variadas técnicas relacionadas con la cerámica, han sido los medios más apropiados para mi investigación en relación a la forma y el color. Mi trabajo pretende una continua búsqueda estética. Al mismo tiempo, me interesa expresar emociones. Deseo que cualquier persona me comprenda, y es por esto que uso un lenguaje sencillo donde los códigos no tengan que ser justificados o explicados. La cerámica se ha convertido en mi medio de expresión más natural, en una manera personal de comunicarme con el público.
¿Podrías decirnos cuál ha sido tu itinerario, y cómo llegas a las obras actuales?
Tuve la suerte de que María Luisa Tovar me permitiera trabajar en su taller, lo cual no hacía normalmente, hasta ese momento no había tenido alumnos. Como artista, ella no tenía secretos y se burlaba de ellos, porque su obra tiene una personalidad que no depende exclusivamente de los procedimientos técnicos. Con ella experimenté en diversas técnicas de construcción y modelaje; pero siempre preferí el torno, además aprendí el uso de los materiales y preparación de esmaltes. Comencé haciendo formas abiertas que poco a poco se fueron transformando en botellas, tormos verticales y altas. Estas botellas ensanchándose, parecían infladas y tensas, mientras la boca se fue cerrando y haciéndose cada vez más pequeña. La presencia de esta boca permite que haya comunicación entre la piel interna y la piel externa de la pieza; ella hace posible que la imaginación recorra toda la pieza, que todo no acabe en la superficie exterior.
Seguí experimentando con formas achatadas al máximo, siempre entre la esfera y el ovoide hasta llegar a las piezas que presento en esta exposición, las cuales tienden nuevamente hacia lo vertical y alargado. Utilizo arcilla roja trabajada en torno, buscando siempre la línea más limpia posible, que aporte un volumen claro, sólido, estable, desde el punto de vista formal. Una vez que torno la pieza, quedan líneas y marcas de los dedos en su superficie; para eliminarlas, vuelvo a llevar la pieza al torno y la modelada hasta lograr una piel muy lisa, casi pulida.
Según la técnica y la forma de aplicación del esmalte, obtengo luces y sombras que manejo con la cerámica, buscando el balance que deseo, experimentando con el color y aprovechando el momento en que me da la arcilla roja puedo combinar distintos colores con sutileza y jugar con la textura visual. Paralelamente, he desarrollado un trabajo que tiene la intención de ser utilizado en la vida cotidiana, dándome la oportunidad de experimentar con distintas formas, arcillas y esmaltes. Cuando he pasado un período de tiempo muy largo trabajando en las piezas escultóricas de bocamina, este tipo de ejercicio en serie me permite disfrutar de un cambio de ritmo y emoción. En este caso lo más importante es la soltura y la expresión, incluso, dejo intencionalmente las huellas que las manos le imprimen a la pieza durante el proceso de creación.
¿Qué es para ti lo más importante de tu trabajo actual?
Creo que un ceramista debe hacer un trabajo que refleje lo que él es, que se corresponda con sus propias experiencias. Admiro la belleza, disfruto lo contemplativo y placentero, lo cual me induce a realizar obras que pretenden expresar armonía, paz, elevación, sutileza y sensualidad. Además, quiero compartir esta experiencia con el observador y que estas sensaciones lleguen hasta él. Me dirijo a sus sentidos y especialmente mente cuento con su sensibilidad, quiero despertar su curiosidad, su capacidad de observación y transmitirle una sensación agradable. Aunque disfrute con las distintas emociones que una obra fuerte o impactante me produzca, nunca he sentido la necesidad de denunciar las injusticias o agresiones que nos acosan en este mundo, son demasiado evidentes, más bien quisiera que mi aporte fuera el lograr hacerlo más llevadero.
¿Piensas tus formas de manera independiente o unas en relación a las otras?
Trabajo cada pieza de una manera independiente en cuanto a forma y color, creando nexos que la relacionan con el grupo. En un conjunto siento que las piezas se apoyan y se reafirman entre sí. La variedad de escalas, las diferencias en la tensión de la línea, la forma, el color, hacen más interesante y rica la imagen de grupo. La tensión que se crea entre una pieza vertical- y alargada, en relación con otra baja y achata, es muy fuerte y diferente de la que se siente entre dos piezas verticales distintas; al incorporar una tercera, cambian nuevamente las relaciones y así sucesivamente, lo cual ofrece un juego infinito al observador.
Caracas, febrero de 1994
Ariel Jiménez Interviews Gisela Tello
What is most important to you in ceramics?
The possibilities of the material and the varied techniques related to ceramics have been the most suitable means for my research in terms of shape and color. My work aims for a continuous aesthetic search. At the same time, I am interested in expressing emotions. I wish for anyone to understand me, which is why I use a simple language where codes do not have to be justified or explained. Ceramics has become my most natural medium of expression, a personal way to communicate with the audience.
Could you tell us about your journey, and how you arrived at your current works?
I was fortunate that María Luisa Tovar allowed me to work in her studio, which she normally did not do, as she had not had students until that moment. As an artist, she had no secrets and mocked them, because her work has a personality that does not exclusively depend on technical procedures. With her, I experimented with various construction and modeling techniques; but I always preferred the potter's wheel, and I also learned about the use of materials and preparation of glazes. I began by making open forms that gradually transformed into bottles, vertical tormos, and tall ones. These bottles, widening, seemed inflated and tense, while the mouth gradually closed and became smaller and smaller. The presence of this mouth allows for communication between the inner and outer skin of the piece; it makes it possible for the imagination to travel throughout the piece, ensuring everything does not end on the outer surface.
I continued experimenting with shapes flattened to the maximum, always between the sphere and the ovoid, until arriving at the pieces I present in this exhibition, which tend again towards the vertical and elongated. I use red clay worked on the potter's wheel, always seeking the cleanest line possible, which contributes a clear, solid, stable volume, from a formal point of view. Once I turn the piece, there are lines and finger marks on its surface; to remove them, I take the piece back to the wheel and model it until achieving a very smooth, almost polished skin.
Depending on the technique and the way of applying the glaze, I obtain lights and shadows that I manage with ceramics, seeking the balance I desire, experimenting with color and taking advantage of the moment the red clay gives me to combine different colors with subtlety and play with the visual texture. Parallelly, I have developed work that is intended to be used in everyday life, giving me the opportunity to experiment with different shapes, clays, and glazes. When I have spent a very long period of time working on the sculptural pieces of the mine opening, this type of series exercise allows me to enjoy a change of pace and emotion. In this case, the most important thing is the looseness and expression, even intentionally leaving the traces that hands imprint on the piece during the creation process.
What is most important to you in your current work?
I believe a ceramist must do work that reflects who they are, that corresponds with their own experiences. I admire beauty, enjoy the contemplative and pleasurable, which leads me to create works that intend to express harmony, peace, elevation, subtlety, and sensuality. Moreover, I want to share this experience with the observer and have these sensations reach them. I address their senses and especially when I count on their sensitivity, I want to awaken their curiosity, their capacity for observation, and transmit to them a pleasant sensation. Although I enjoy the different emotions that a strong or striking work may produce in me, I have never felt the need to denounce the injustices or aggressions that besiege us in this world, they are too evident; rather, I would like my contribution to be to make it more bearable.
Do you think of your forms independently or in relation to each other?
I work on each piece independently in terms of shape and color, creating links that relate it to the group. In a set, I feel that the pieces support and reaffirm each other. The variety of scales, differences in line tension, shape, color, make the group image more interesting and rich. The tension created between a vertical and elongated piece, in relation to another that is low and flattened, is very strong and different from that felt between two different vertical pieces; by incorporating a third, the relationships change again and so on, which offers an infinite game to the observer.
Caracas, february 1994